Invertir en acciones: ¿es rentable y qué riesgos tenés que conocer?

Las acciones pueden impulsar tu capital, generar dividendos y ofrecer exposición a empresas vinculadas al dólar, pero sus precios fluctúan. Antes de analizarlas, evaluá tu horizonte, tolerancia a las pérdidas, liquidez y situación financiera.

Bimonetario6 min de lectura
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Seguramente escuchaste más de una vez que invertir en acciones puede darte grandes ganancias, pero también que es arriesgado. Ambas cosas son ciertas. Si te estás preguntando si es una alternativa rentable para tus ahorros y para qué sirve realmente, llegaste al lugar indicado.

Invertir en acciones es, en esencia, comprar una pequeña parte de una empresa. Te convertís en socio y participás de sus resultados, tanto de las ganancias como de las pérdidas. El objetivo es que el valor de esa "porción" que compraste aumente con el tiempo para que puedas venderla más cara. Históricamente, las acciones han demostrado ser uno de los instrumentos que mejor le gana a la inflación en el largo plazo, pero esto no es una garantía y el camino puede tener muchas subidas y bajadas.

¿Para qué sirve invertir en acciones?

Más allá de la posibilidad de ganancia, invertir en el mercado de capitales cumple una función clave: conecta a quienes tienen ahorros con las empresas que necesitan financiamiento para crecer, generar empleo y desarrollar nuevos proyectos. Para vos, como inversor, los principales motivos para comprar acciones suelen ser:

  • Aumentar tu capital: Es el objetivo principal. Buscás que tus ahorros crezcan por encima de la inflación para no perder poder de compra.
  • Generar ingresos pasivos: Algunas empresas distribuyen parte de sus ganancias entre sus socios a través de los dividendos. Es una forma de recibir un ingreso periódico por tu inversión.
  • Cobertura contra la devaluación: Aunque cotizan en pesos, muchas empresas líderes en Argentina tienen ingresos atados al dólar (exportadoras, energéticas, etc.). Esto hace que, indirectamente, el valor de sus acciones ofrezca cierta protección frente a una devaluación del peso.

La rentabilidad y el riesgo van de la mano

La pregunta del millón: ¿es rentable? La respuesta es que sí, potencialmente lo es, pero esa rentabilidad está directamente atada al riesgo que asumís. A diferencia de un plazo fijo que te da un interés conocido de antemano, con las acciones no hay garantías. El valor de una acción cambia todos los días, y podés ganar mucho dinero o perder parte o todo lo que invertiste.

Creer que porque una acción subió mucho en los últimos meses va a seguir haciéndolo es un error común y peligroso. Rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros. Por eso, antes de invertir, es fundamental que entiendas tres conceptos que definen tu estrategia: riesgo, horizonte y volatilidad.

Riesgo: ¿cuánto estás dispuesto a perder?

El riesgo es la posibilidad de que tu inversión no dé los resultados que esperabas, incluyendo la pérdida de capital. Al invertir en acciones, te enfrentás a varios tipos de riesgo:

  • Riesgo de mercado: Es el que afecta a todas las acciones por igual, como una crisis económica, un cambio político importante o una pandemia.
  • Riesgo de la empresa: Se relaciona con problemas específicos de la compañía en la que invertiste (malos resultados, una nueva competencia, un cambio de regulación que la perjudica).
  • Riesgo de sector: Afecta a todas las empresas de una misma industria. Por ejemplo, una sequía que impacta a las empresas del agro.
  • Riesgo de liquidez: Ocurre cuando querés vender tus acciones y no encontrás compradores fácilmente, lo que podría obligarte a bajar el precio para poder salir.

En Argentina, el riesgo político tiene una influencia muy fuerte en el valor de las empresas locales. Decisiones gubernamentales pueden impactar positiva o negativamente en las cotizaciones de un día para el otro.

Horizonte: ¿cuándo vas a necesitar el dinero?

El horizonte de inversión es el tiempo que pensás mantener tu dinero invertido antes de necesitarlo. Este punto es clave y define qué tipo de inversión es para vos.

  • Corto plazo (hasta 3 años): Si vas a necesitar la plata en el corto plazo, las acciones no suelen ser la mejor opción. El riesgo de tener que vender en un mal momento del mercado es muy alto. Para estos objetivos, se suelen preferir instrumentos de menor riesgo.
  • Mediano plazo (3 a 5 años): Permite asumir un poco más de riesgo, pero la volatilidad del mercado todavía puede jugar una mala pasada.
  • Largo plazo (más de 5-10 años): Las acciones son consideradas una inversión de largo plazo. Un horizonte temporal amplio te da tiempo para recuperarte de las caídas del mercado y aprovechar el crecimiento compuesto de tu inversión. Si un inversor joven ahorra para su jubilación, por ejemplo, tiene un horizonte de varias décadas que le permite asumir mayores riesgos en busca de mayores rendimientos.

La regla de oro es: no inviertas en acciones dinero que vayas a necesitar en el corto o mediano plazo.

Volatilidad: preparate para las subidas y bajadas

La volatilidad mide la intensidad y la frecuencia de los cambios en el precio de una acción. Un activo muy volátil es aquel cuyo precio sube y baja de forma brusca y constante.

  • Alta volatilidad: Implica mayor riesgo, pero también la posibilidad de mayores ganancias. Es como una montaña rusa de precios.
  • Baja volatilidad: Se asocia a activos más estables, con movimientos de precios más suaves y, por lo general, con un potencial de ganancia más moderado.

La volatilidad no es necesariamente mala, pero tenés que estar preparado para ella. Si ver que tu inversión pierde valor en un día te va a quitar el sueño, quizás los activos de alta volatilidad no sean para vos.

¿Cómo saber cuándo es un buen momento para invertir?

Muchos creen que hay que esperar el "momento perfecto" para comprar acciones: cuando la economía está estable, las noticias son buenas y el mercado solo sube. El problema es que ese momento ideal casi nunca existe. Esperar a que el escenario sea totalmente claro puede hacer que te pierdas las grandes recuperaciones, que suelen darse en momentos de alta incertidumbre.

Más que intentar adivinar qué hará el mercado, el mejor momento para invertir depende de tu situación financiera personal. Antes de empezar, asegurate de cumplir estas condiciones:

  1. Tener un fondo de emergencia: Es un ahorro equivalente a entre 3 y 6 meses de tus gastos fijos para cubrir imprevistos. No lo inviertas en activos de riesgo.
  2. No tener deudas de alto interés: Como el saldo de la tarjeta de crédito. La tasa que pagás por esas deudas casi siempre es mucho más alta que la ganancia que podrías obtener en la bolsa.
  3. Tener claros tus objetivos y tu horizonte: Saber para qué estás invirtiendo te ayudará a mantener la calma durante las caídas del mercado.
  4. Poder inmovilizar el dinero a largo plazo: Como vimos, solo debés invertir en acciones el dinero que estés seguro de que no vas a necesitar por varios años.

Si cumplís con estos puntos, entonces hoy puede ser un buen momento para empezar. Históricamente, invertir durante las crisis ha generado buenos rendimientos a largo plazo, ya que se compra a precios más bajos. Sin embargo, esto solo es recomendable si tu situación financiera te lo permite.

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